EFEMÉRIDES – DÍA DEL TRABAJADOR Y LA TRABAJADORA

El 1° de mayo es uno de nuestros feriados favoritos. Es la fecha por excelencia en la que homenajeamos a la clase social a la que pertenecemos: la de los/as trabajadores/as. 

Además, es uno de los feriados más internacionales de nuestro calendario. Si dejamos de lado las celebraciones religiosas, es la única efemérides histórico/social que se conmemora en más de 150 países. Existen 195 países en el mundo, en consecuencia, el día de los/as trabajadores/as se celebra aproximadamente en más del 77% de las naciones de nuestro planeta (las cifras pueden variar según la consideración del estatus de la celebración: feriado nacional, día no laborable, conmemoración sindical, día festivo, etc.). Un número rotundo. Categórico. 

Sin embargo, a veces, la mejor puerta de entrada a los análisis no se encuentra en las generalidades sino en las excepciones. ¿Qué países eligen no celebrar el día de la clase trabajadora el primer día del mes de mayo? Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda aparecen entre los principales. 

Tomaremos hoy el caso de Estados Unidos por ser el más llamativo. Los hechos que dan origen a la fecha de esta conmemoración ocurrieron en Chicago, en Haymarket Square, en 1886: obreros/as en huelga reclamaban por la jornada laboral de 8 horas. Durante la manifestación hubo disturbios y por esos incidentes se llevó adelante un juicio, probadamente ilegítimo y malintencionado, en el que 5 obreros que reclamaban por sus derechos fueron condenados a muerte. La historiografía los llamó “los mártires de Chicago”. Que la nación en la que se produjeron los acontecimientos que establecieron el 1° de mayo como el día del/a trabajador/a en casi todo el planeta decida evitar conmemorarlos ese día parece increíble. Fue el presidente Grover Cleveland quien pretendió eliminar de la memoria nacional yanqui al 1° de mayo y establecer el Labor Day el primer lunes de septiembre para evitar el “desorden público”. Pero ya lo sabemos: intentar tapar el sol con un dedo, no hace más que señalarlo con más énfasis.

Para cerrar, vamos con las recomendaciones culturales. Son muchísimas las producciones artísticas que abordan de diferentes maneras la representación de la clase obrera. Empecemos:

  • Tiempos modernos (Chales Chaplin, 1936): Chaplin escribió, dirigió y actuó en esta película impresionante. La fábrica, la máquina, la alienación, pero desde el humor. El paso del tiempo es inexorable y todo lenguaje envejece, pero denle una chance. Hasta los/as más chicos/as se pueden enganchar. 
  • Gil trabajador (Ricardo Iorio, 1991): para los/as amantes del metal argentino. Una mirada crítica y ácida sobre las condiciones de vida de la clase obrera. Versos como: “El tormento del vino artificial/ y su atmósfera parrillera/ anestesian la conciencia común” son tan literales que duelen. 
  • El arriero (Atahualpa Yupanqui, 1944): para salir un poco de la representación del/a obrero/a urbano, recurrimos a Yupanqui que plantea la desigualdad, la injusticia y la dureza de la vida de los/as trabajadores/as rurales. Algunos de los versos de esta canción ya son parte del refranero popular argentino: “Las penas son de nosotros, las vaquitas son ajenas”.
  • Seguí mi consejo (Música: Salvador Merico. Letra: Eduardo Trongé, 1929): cerramos con un tango que dice todo lo contrario a lo que venimos diciendo: “Rechiflate del laburo/ no trabajes pa’ los ranas/ tirate a muerto /y vivila como la vive un bacán”. El tango busca en la ironía su forma de resistencia. Ante la explotación laboral, nada de lucha sindical: dejar de trabajar es la que va. No existe mejor interpretación que la de Carlos Gardel, obviamente. Para reirse un rato (y pensar).

Feliz día para quien le quepa el sayo de trabajador/a. Soy de los que piensan que tenemos uno de los mejores trabajos del mundo: formar a nuevas generaciones para que el mundo sea cada vez un poquito mejor.

¡Salud!

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