EFEMÉRIDES – PASO A LA INMORTALIDAD DE JOSÉ DE SAN MARTÍN

Llegamos a la fecha en la que homenajeamos al más grande de nuestros próceres: el General Don José de San Martín (Yapeyú, 1778 – Boulogne-sur-Mer, 1850), y este año nos propusimos pensar, justamente, en los motivos de su grandeza. Si dejamos de lado las preferencias personales y las afinidades ideológicas que nos acercan o nos alejan de otras figuras de nuestro panteón nacional, la preponderancia de San Martín es casi indiscutible. Ahora bien, ¿por qué San Martín es el número uno?

La tarea de enumerar argumentos fácticos, lo más alejados de nuestra polémica subjetividad, no fue sencilla, pero llegamos a un resultado aceptable:

1.- Fue el mejor militar de su tiempo: San Martín diseñó una estrategia militar que habla a las claras de su creatividad, su ingenio y su arrojo. Fue el primero en entender que derrotar a las tropas españolas en Alto Perú, entrando por el actual territorio boliviano, era casi imposible. Entonces, planificó su ataque desde el oeste: partió de Cuyo, cruzó los Andes, pasó a Chile y de ahí, al Alto Perú. Para hacerlo, organizó el Ejército de Los Andes: en Mendoza, creó, entrenó, armó y abasteció un ejército capaz de atravesar la cordillera y combatir en Chile -una epopeya. El cruce de los Andes es una maniobra militar que se sigue estudiando y se ofrece, todavía hoy, como ejemplo de genialidad y osadía militar;

2.- Fue el mejor cuadro político de su tiempo: nadie entendió mejor que él que la independencia argentina no estaría segura si se limitaba al territorio argentino. En tanto el poder español siguiera consolidado en Perú, la amenaza sobre las nuevas repúblicas independientes seguiría latente. Siempre pensó en términos continentales y comprendió el problema del colonialismo de forma regional. El encuentro en Guayaquil con Bolívar, en 1922, en el que San Martín se retira de la campaña peruana y deja a Bolívar la conducción de la fase final de la guerra, también habla de su comprensión política de los hechos. 

3.- Fue el mejor, incluso después de su tiempo: cumplida su misión, con éxito, abandonó sus cargos de poder, se retiró y terminó viviendo en Francia. Nunca buscó sacar rédito personal de su popularidad y prestigio. En tiempos en los que casi nadie deja nada y casi todos buscan sacar rédito de todo, el renunciamiento, el distanciamiento, el correrse de la escena, debe ser visto como una virtud. 

Por todo esto, queremos mucho a San Martín. Nos gustan las personas como él: estudiosas, valientes, desinteresadas e inteligentes ¡Celebremos! Entre tantos orgullos que nos ofrece la argentinidad, uno de los mejores es que San Martín sea de los nuestros. 

 Para terminar, vamos con las recomendaciones culturales. Arrancamos por los/as más chicos/as:

  • Lesser, Ricardo (2019) Cuando San Martín era chiquito, Buenos Aires: Planeta. No contamos con enlace al texto (por cuestiones de derechos de autor), pero recomendamos esta lectura a partir de primer grado (principalmente por la extensión). Lo más interesante de la propuesta: no nos vamos a encontrar con el prócer de mármol sino que todo comienza con un San Martín niño. Vayan a buscarla para leerla en familia. 
  • Pigna, Felipe (2007) San Martín: La historia en historieta, Buenos Aires: Planeta. Toda la colección está buenísima como primera aproximación de los/as más pequeños/as a la historia. Se consiguen colecciones completas en la web. 
  • Basch, Adela (2010), “¡Vamos, Don José, adelante con fe!”: es una obra de teatro breve publicada en el libro Teatro e historia: ¡Cantemos victoria! Como es habitual en la obra de Basch, las rimas y el humor están presentes para retomar acontecimientos históricos. Buena puerta de entrada. 

Ahora vamos con los/as más grandes:

  • Kohan, Martín (1997), El informe: hermosa novela. San Martín aparece como personaje secundario durante la mayor parte del texto, pero es una gran obra para parodiar la forma en la que se construyen los relatos sobre nuestros próceres.
  • Coscia, Jorge (1993), El General y la fiebre: un San Martín interpretado por Rubén Stella que reconstruye un momento muy particular del prócer: en 1814, tras dejar el mando del Ejército del Norte por serios problemas de salud (úlcera estomacal) se retira a convalecer en una estancia en Córdoba. La trama se enfoca en esos meses de aislamiento. Una representación poco tradicional.

Aprovechen el fin de semana largo para hablar, leer, mirar, escuchar todo lo que se les cruce sobre el gran Don José de San Martín. 

¡Viva la patria! ¡Viva San Martín!

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